Inside out

Cuando vi tu cara tapada por la luz en la noche te quise contar un secreto, mi corazón palpitante susurró hacia ti y a lo lejos intentó llegar al otro lado de la habitación junto a mi.

Entre varios suspiros te quería hacer entender que es mejor dejar morir lo que alguna vez se arrunó y todo lo que se rompió que con el tiempo nunca se va a poder recuperar. Porque lo que está arruinado no mejora, lo que está roto y es tan frágil es dificil de reparar, ya no es útil, sólo es un lindo adorno para colgar en la pared.

Las risas del pasado quedaron plasmadas en un cuadro melancólico que nunca termino de pintar, junto tu risa de cabíz bajo y tu sentido del humor dulcemente absurdo. Quería correr de ahí, converserme a mi misma que la mejor forma de solucionar todo era quedarse y resistir, pero ahora me doy cuenta que el darse por vencido es un don de la convicción, que todo puede salir bien sin tu supervición, que el adiós cuesta menos cuando es progresivo y lento, aunque la aguja cale poco a poco en el corazón, el dolor se plasma a diario y no parece tan grave si circula despacio.

Tu mirada entre la mía sólo pide disculpas y cuando intento devolver la mía con convicción la tuya ya se volvió a perder. Nuestra melodía nunca sincronizó y nuestra canción se deja de escuchar lentamenrte, día tras día, hasta que sólo se vuelva el eco de un pasado.

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