sigue
Siempre me paso un montón de tiempo en mi cabeza, diciendome que voy a estar bien, también llamandome inútil o tonta o imbécil, es el único mecanismo de protección que tengo.
El dolor del rechazo me pone muy mal, como si el dolor lo alimentara algo que no deja que nunca se apaga, no sé si espero un milagro o que con el tiempo simplemente se cure, que un día me levante y ya no duela más, porque ya no recuerdo cuando dejó de doler otras veces.
El recuerdo es lo que más me trae sentimientos al presente, de lo que me voy a perder más adelante, de lo que no existe y me gustaría que siguiera siendo, de lo que infló mi estómagod e dopamina en donde yo era "feliz" una sensación bonita que he aprendido que a veces puede ser la más traicionera, porque cuando ya no está esa ilusión vuelves desesperado en donde quieres estar pero que ya sabes que no va a estar más
y duele, la sigo aliemntando, y sigue doliendo
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